Desde el INTA aseguraron que la Argentina cuenta con la tecnología para reducir significativamente las pérdidas en cosecha y poscosecha debido a la agricultura de precisión.
“El INTA tuvo un rol fundamental para la Argentina en la agricultura de precisión”, destacó Andrés Méndez, especialista en agricultura de precisión del Proyecto Eficiencia de Cosecha y Poscosecha (Precop), para quien el Instituto demostró que con máquinas bien calibradas, correctos procesos de pulverización, regulación para la cosecha y almacenamiento de granos, los productores puede obtener “hasta un 50 por ciento más del rendimiento de cultivo”.
“Con pequeñas diferencias el productor puede ganar mucho”, resaltó Méndez, quien ejemplificó que “con una máquina mal calibrada se puede perder hasta un 30 por ciento del rendimiento del cultivo sólo en la siembra”.
Según Méndez, un detalle a tener en cuenta a la hora de la aplicación es el manejo de sitios específicos de los lotes y la importancia de la delimitación para determinar ambientes en un campo. “En un mismo lote los rendimientos suelen tener una variabilidad que va de un 20 por ciento a tres veces más que el promedio. Por esto, se deben aplicar los insumos según cada ambiente: no es lo mismo fertilizar para tres mil kilos que para 10 o 12 mil kilos de maíz”, explicó.
Para lograr mejores rindes, el productor debe extremar sus cuidados desde la cosecha a partir de un conocimiento acabado de las herramientas de precisión: “Una máquina sembradora funcionando bien en el mismo campo por sobre otra que no lo haga correctamente puede generar diferencias de hasta 2.700 kilos. Es decir, en un maíz de 10.000 kilos prácticamente es el 30 por ciento más de productividad”, precisó Méndez.
El especialista destacó que la Argentina está en niveles muy altos de tecnología, apenas detrás de los Estados Unidos, “tanto en cantidad de herramientas utilizadas como en la forma en que se utilizan”.
Una buena cosecha
El técnico del Precop indicó que “para pulverizar se deben tener muy en cuenta tanto los horarios del día –por la humedad de ambiente– hasta los vientos de superficie”. Y, a la hora de la cosecha, recomendó considerar particularmente cuándo realizarla: el simple hecho de cosechar tarde puede dejar pérdidas de hasta 1.000 kilos.
Otro aspecto relevante está relacionado con la velocidad de la máquina, ya que de ser excesiva pueden perderse granos. “Para esto es importante verificar la regulación y contar con equipos de calidad de granos que permiten diferenciar calidades en el mismo momento que se está cosechando”.
Además, expresó Méndez, “es muy importante tener en cuenta que el embolsado de los granos por largo tiempo puede derivar en podredumbre por humedad y pérdida de peso hectolítrico. Esto se suma a las pérdidas en el transporte”.
Por todas estas recomendaciones, que hoy son la base de una mejor cosecha, en la agricultura de precisión “el INTA tuvo un papel fundamental en la Argentina: en otros países se nota la ausencia de un organismo como el que aquí tenemos que trabaja en tecnologías para el productor, las formas de utilizarlas y sus beneficios”.
Por esto, dijo el técnico, en la Argentina no existen brechas muy amplias en el conocimiento del productor. Y remarcó que hoy el país cuenta con niveles muy altos de tecnología y esto se nota en que “los países limítrofes se interesan por los desarrollos nacionales debido a que están adaptados a la medida de las necesidades de la región”.
Presencia en Agroactiva
El Precop-Eficiencia de Poscosecha del INTA se hizo presente una vez más en AgroActiva. A la edición 2012 asistieron los ingenieros Diego de la Torre y Mauricio Sata Juliana quienes acercaron al público asistente las tecnologías de poscosecha que impulsa el organismo.
Este año en particular se hizo hincapié en los beneficios de la automatización de la aireación con controladores básicos y económicos, entre los que se puede mencionar el ahorro de energía eléctrica y la reducción del riesgo de desarrollo de insectos plaga. También se destacó el valor de la medición de la concentración de CO2 en silobolsa como indicador de riesgo de almacenamiento.
Todas las tecnologías y recomendaciones se enmarcaron en el concepto de “Buenas Prácticas en la Poscosecha” apoyado en sus cuatro pilares: Inocuidad de los granos, Máxima calidad, Seguridad en el trabajo y Bajo impacto ambiental. Así, a lo largo de los cuatro días de exposición se atendieron numerosas consultas de productores, acopiadores e industriales deseosos de mejorar su eficiencia en el manejo de granos y reducir las pérdidas de calidad.